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jueves, 3 de julio de 2014

CURSO DE ELABORACIÓN CON CERVECEARTE (II de II)

El pasado Sábado asistimos a la segunda parte del curso de elaboración que impartió Cervecearte en Pamplona. Esta vez tocaba embotellar la cerveza que realizamos una semana antes, y después de medir densidades y probar el resultado del fermentador, nos dispusimos a llenar las botellas que después nos llevaríamos a casa.
Después de añadir extracto de malta para facilitar la carbonatación, escuchar una explicación amplia y detallada sobre los métodos de embotellado y carbonatado, de limpiar las botellas con un curioso artilugio y utilizar otro de los inventos de esta gente para facilitar el proceso de enjuagado, de llenar el árbol de botellas y finalmente llenar las mismas, tuvimos una agradable charla en la que los participantes en el curso pudimos preguntar y aclarar todas nuestras dudas, en torno al mágico mundo del homebrewing.
En definitiva, una gran experiencia de la que esperamos haya más ediciones (en principio la idea es seguir haciendo cursos que anunciarán en su propia web), ya que de las dos que ha habido hasta el momento, ya ha salido un grupo de Facebook para compras conjuntas, y unos cuantos cerveceros caseros con ganas de aplicar los conocimientos que Andrés y Mireia no han dudado en compartir con todos nosotros.
Gracias pareja, ¡y a seguir fomentando la cultura cervecera!

lunes, 23 de junio de 2014

CURSO DE ELABORACIÓN CON CERVECEARTE (I de II)

Hacía ya bastante tiempo que andaba con el gusanillo de la elaboración cervecera rondándome la cabeza, aunque por una cosa o por otra, todavía no había tenido la oportunidad de lanzarme a ello. La pereza de hacerme con un equipo, y empezar desde cero, era una de las causas por las cuales, pese a haber leído y documentado sobre la elaboración de nuestra bebida favorita, todavía no me había lanzado a investigar este mundo de primera mano. La falta de espacio y sobre todo tiempo, son otros handicaps bastante importantes y culpables de nuestra frustración como homebrewers, así que, cuando la pareja Cervecearte empezó a impartir estos cursos en Pamplona, se nos iluminó la cara, ya que se nos presentaba la oportunidad de acercarnos a este mundillo de la mano de dos homebrewers expertos que llevan ya en esto un buen tiempo invertido. 
Habíamos tenido la oportunidad de probar alguna cerveza suya, así que no dudamos de que la mañana iba a ser muy productiva. Nos plantamos en el laboratorio (y más adelante os explicaré por qué lo llamo así...) a las nueve de la mañana del Sábado. No nos gusta madrugar, pero ya veis que por una buena causa, nuestro espíritu de sacrificio es notable, así que allí nos juntamos junto con otras 10 personas, a escuchar la teoría y poner en práctica los consejos e instrucciones del bueno de Andrés, que rezuma pasión por la cerveza en cada explicación y en cada paso de la elaboración. La receta a elaborar fue una Apa, que hicimos entre todos siguiendo los pasos que pacientemente nos iba indicando el maestro de ceremonias, mientras nos explicaba el por qué de cada una de las cosas que hacíamos. Nos sorprendió ver que, pese a que los asistentes éramos principiantes, el curso iba un poquito más allá, cosa que nos alegró, ya que Andrés no se dedicó a elaborar una receta básica haciéndola lo más fácil posible, sino que se molestó en adoctrinarnos y adentrarnos en temas sobre cómo modificar y preparar el agua con sales y diversos productos químicos (de ahí lo de "laboratorio" del principio) para conseguir que nuestra receta saliera perfecta. Alguno quizás se pudiera asustar, pero creo que es conveniente saber que hacer cerveza puede ser muy fácil, pero que hacer una buena cerveza casera, puede ser también todo lo complicado que queramos.
La verdad es que pasamos una mañana de lo más entretenida, aprendimos los entresijos y secretos de la elaboración casera, y nos dio para sacar unas cuantas conclusiones personales alrededor de este mundillo tan de moda últimamente. Lo primero que pensé, es que efectivamente, para hacer cerveza en casa hace falta tiempo y dedicación. Como ya he dicho antes, puede ser lo más sencillo del mundo, pero está claro que, en cuanto entras en este mundo, el gusanillo va creciendo y te hace perfeccionar tanto el equipo como las recetas para llegar hasta la cerveza perfecta (cosa que probablemente nunca consigas, porque cada vez nos iremos haciendo más exigentes con nosotros mismos, y con nuestras creaciones...). 
Otra conclusión es que cada vez más gente hace cerveza en casa. No hace falta estar muy atento para ver que cada vez hay más concursos de homebrewing, tiendas especializadas, blogs, artículos sobre elaboración e infinidad de actividades en torno a la cerveza casera. La mayoría de esa gente suele ser autodidacta, y la gracia de hacer cerveza es el prueba y error, pero no vendrían mal más cursos de este tipo para intentar evitar errores que con una simple explicación in situ, te pueden hacer ahorrar mucho tiempo y dinero. Habrá gente que se conforme con poco, y le valga con leer un par de artículos para elaborar una cerveza sencilla, pero habrá otros que se adentren más y quieran elaborar cervezas más avanzadas, y es esta gente a la que le vendría bien dar algún cursillo rápido para evitar la pérdida de tiempo y cerveza que comentaba.
Otra de las conclusiones es que la elaboración de cerveza despierta la mente y el ingenio, porque viendo el equipo de esta gente, nos damos cuenta de que hacen falta horas de dedicación, darle vueltas al coco y habilidades diversas para conseguir optimizar recursos y crear piezas que a posteriori, nos harán la vida más fácil. El utensilio que están perfeccionando para oxigenar la cerveza al trasvasarla al fermentador, me pareció de los más curioso e impresionante...
En fin, que allí dejamos nuestra elaboración fermentando en un frigorífico modificado con termostato, para controlar que la temperatura sea la adecuada durante los días que tenga que estar trabajando esa levadura, que tuvimos que rehidratar y activar con agua a una temperatura exacta para que haga su trabajo lo mejor posible.
Y allí dejamos al pobre Andrés limpiando y esterilizando todo el equipo, para dejarlo a la espera de elaborar otro cervezón como el que pudimos probar, una stout con chile habanero que hizo las delicias de todos los presentes, y sorprendió a más de uno y de dos. Volveremos el Sábado que viene, a embotellar y a llevarnos nuestra parte de esa elaboración en la que tanto aprendimos y aconsejamos a todos los amantes de la cerveza artesana, ya estén pensando en elaborar en sus casas, o no, ya que nuestra última conclusión es que todo el mundo debería asistir por lo menos una vez a un curso de elaboración, ya que así, todos valoraríamos y entenderíamos mejor la cerveza de calidad, y el por qué de que cada vez más gente la prefiera a las industriales que inundan nuestras vidas.

jueves, 14 de junio de 2012

MEDIONA 2012 RESUMEN II (de lo que recordamos...)

Habíamos decidido ir a comer, pero por circunstancias de la vida, decidimos "llevarnos una pal camino", apenas eran 200 metros, pero el sol apretaba, y no fuéramos a deshidratarnos... Tras un breve coloquio con los amigos "caçadors de cerveses", decidimos seguir su recomendación y probar la Tres tristes tigres, una colaboración entre Reptilian, Clandestines y Font del diable, de la cual quedaban ya pocos litros y no queríamos dejar de probar. Y ya que estábamos en el stand de Reptilian, decidimos hacernos también con una marranada 2.0, sin duda, uno de los descubrimientos de la feria. Con el estómago rugiendo, decidimos hacer el parón pensado anteriormente, y seguir un poco más tarde con las fuerzas renovadas.
La vuelta al ruedo fue apoteósica. Al pasar por el stand Nómada, nos acordamos de que teníamos que probar la XIX, una cerveza de la cual llevábamos oyendo hablar desde el día anterior.

La famosa XIX, un bombazo de 19 grados, para el cual había que buscar el momento idóneo.
La cerveza, sencillamente espectacular. El momento, seguramente no fue el adecuado, ya que después seguimos arrastrando esta cerveza durante toda la tarde... Con las pilas (y la cabeza) cargadas, decidimos bajar el pìstón, y antes de que fuera demasiado tarde, hablar con Carlos de Agullons, a ver si podíamos traernos algún barrilito para casa. Probamos la Veritaine y la Edgard Pale Ale, dos muy buenas cervezas, que no nos defraudaron. Aprovechando la cercanía de los únicos invitados foráneos al festival, decidimos beber una Suino Party y una Stupid Monkey, las dos de los italianos Stavio.

Carlos, delante de su stand. ¡Casi había que pedir audiencia para poder hablar con él!

Conscientes de que nuestra ronda de contactos tenía que proseguir, y que nos quedaban ya pocas cervezas de margen antes de que nuestro estado no fuera óptimo para conocer gente, nos dirigimos al stand de Yria-GuineaPigs. Allí, con unas magníficas 95 en la mano, otro de los descubrimientos de la feria, estuvimos charlando un rato con Ernesto, a ver si podíamos conseguir algún que otro barrilito aquí también para pinchar en el Manneken en un futuro próximo...

El stand de Yria-GuineaPigs, uno de los más animados de la feria.
Después de la genial IPA, decidimos que era momento de volver al stand Nómada para probar la Unlive, sin duda, la reina del día. El retrogusto a papaya no dejó indiferente a nadie. A la vuelta hacia la zona de arriba, pudimos saludar a María y Susana de 2d2dspuma, a Manolo del Freiburg y a Andrés y Mireia de Cervecearte (espero no dejarme a nadie por el camino).
Aquí es donde decidimos que a partir de entonces nos dedicaríamos a pasarlo bien (todavía mejor), dejando la agenda a un lado y volviendo a reencontrarnos con la gente que habíamos conocido durante el día, y otros que ya conocíamos de antes. Nos acercamos al stand de Kristian Popaire, haciendo una paradita antes en el de Marina, para probar su Devil´s IPA. Los ánimos empezaban a estar ya algo subiditos y la gente con ganas de pasarselo bien, y el buen ambiente que se respiraba entre los cerveceros invitaba a ello.

Los Laugar haciendo de las suyas por diferentes stands de la feria...


La Nélisenda de Popaire, una grata sorpresa, además de la etiqueta, que hizo las delicias de los coleccionistas.

Viendo que se nos iba de las manos, decidimos dar una vuelta a ver si encontrábamos algo que se nos hubiera escapado, y lo que encontramos fue un blogger al que teníamos muchas ganas de conocer.
 
Pau pillado a traición antes de saber quiénes éramos.

Estuvimos un ratillo con Pau de Lupuloadicto, antes de seguir con nuestra ruta, en la que fueron cayendo una tras otra varias cervezas más, de las cuales el orden ignoro, ya que a estas alturas la memoria estaba en otro sitio, y las ganas de escribir con ella... sé que probamos una APA de Marina, la Summer IPA de Humala, la Alt de Cotoya, la Mas Cremat también de Marina, la Porter a la Taza de Nomada, y alguna otra que repetimos y que a estas alturas es difícil recordar.

Con Kristian Popaire a altas horas de la tarde...

Después de pulular un rato por diferentes stands y conocer a más gente, y saludar a viejos conocidos y resaludar a todo el que pasaba por allí, decidimos que era hora de volver al campamento base y dormir el máximo posible, ya que al día siguiente tocaría volver, y no iba a ser nada fácil..
Y esto es todo lo que dió de sí el festival de Mediona. Un festival que nos encantó, en el que pudimos adentrarnos un poquito más en el mundillo cervecero, y gracias al cual, seguimos creyendo que este mundillo está cada vez más vivo. Gracias a todos los que nos aguantaron, y perdón a los que se me ha olvidado nombrar...