Ayer llegó a mis manos una botella que me hizo leer la etiqueta unas cuantas veces para cerciorarme de que lo que veían mis ojos era cierto. Lo más de los más, lo último de lo último, el último grito en marketing. Ya quedó atrás el "doble malta", ahora lo que se lleva es el "DOBLE LÚPULO". Así, como lo leéis, bien grande, en el centro de la etiqueta. Con dos cojo...¿El doble de lúpulo que quién? ¿Que cuándo? ¿Que para qué? Y no busquéis más información en la etiqueta o contraetiqueta porque lo único que pone es que lleva malta de cebada y poco más. Señores de Mahou, hace unas semanas ustedes hicieron un movimiento hacia lo que nosotros entendemos como craft beer del que muchos dudan, y estos intentos de aprovechar el tirón del mercado con mensajes sin sentido en sus botellas, no ayudan en absoluto. Que está de moda el lúpulo, pues toma taza y media, o en este caso igual es cuarto y mitad, ¿Quién sabe? Porque nadie va a ser capaz de descubrir cuál era la base, para confirmar que lleva el doble, ¿O es el doble que la competencia? ¿O el doble de la cantidad que la OMS recomienda para consumo diario?
En fin...