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miércoles, 23 de diciembre de 2015

#LA RONDA 38: DE DISTRIBUIDORES, BURBUJAS, PRECIOS Y ESO QUE LLAMAN HYPE

Un mes más participamos en #LaRonda, en este caso la número 38, convocada por el blog Birras a Tutti. La propuesta para este mes, consiste en dar nuestra opinión sobre los distribuidores y su forma de trabajar. Vamos, que ponemos a otro de los agentes del sector en el punto de mira sin ningún miramiento.
Y hago un inciso aquí, antes de dar mi opinión, para deciros que estoy un poquito harto ya del tema del dinero, de los costes, de los márgenes y de todo lo económico que rodea al sector de la cerveza artesana. Me da la sensación de que de un tiempo a esta parte, en los blogs dedicados a la cerveza no se habla de otra cosa más que de dinero. Y no digo que no se hable, ni de que los que hablan no tengan razón, pero señores, descansemos un poco y dediquémonos a disfrutar de la cerveza, que es lo nuestro, sin poner en entredicho si este o aquel gana más de lo que debería, o si el otro es un pesetero y sube los precios por tal o cual razón. Démonos cuenta de que hablando SOLO del precio de la cerveza, no hacemos más que tirar piedras en nuestro propio tejado, ya que a nuestros blogs llega mucha gente interesada que no sabe muy bien de qué va todo esto, y lo primero que ve es que la cerveza craft es cara, con la connotación negativa que ello conlleva...
Bueno, y dicho esto, vamos al grano. Descuarticemos a los distribuidores que es su turno... o no. Volveré a posicionarme al otro lado, del lado, en este caso, de los que hacen posible que tengamos en nuestras estanterías hoy en día lo que tenemos. Para empezar, a la pregunta de si es necesaria la figura del distribuidor, diré que rotundamente SÍ. De acuerdo, es un escalón más en la cadena que encarece un producto que ya de por sí es caro, pero no olvidemos que uno de los mayores problemas a la hora de enviar cerveza de un lado a otro, es el precio del transporte. La cerveza es pesada y frágil y los portes se disparan. En una caja de cerveza no hay el suficiente margen como para hacer envíos pequeños de un lugar a otro, y es por esto que la figura del distribuidor es tan importante. El distribuidor se encarga de aglutinar unas cuantas marcas en su catálogo para ofrecer a sus clientes la posibilidad de confeccionar un pedido lo suficientemente atractivo y grande, como para que los costes del transporte se repartan entre la mercancía deseada. El aglutinar diferentes marcas en su catálogo trae consigo varios problemas, entre los que podríamos tener en cuenta el de almacenaje, el de stock parado (no olvidemos que el producto es caro y el coste del stock se dispara) y otros tantos que no entraré a valorar porque no vienen al caso. Hay que tener en cuenta también, que el producto, a parte de caro, es extremadamente delicado (o lo hemos hecho así, ahí ya no voy a entrar...), y a los distribuidores se les exige que lo cuiden y lo mimen, exigiéndoles que tengan una cámara de frío donde guardarlo y que le den el mejor trato posible. Esto, vale dinero. Mantener una cámara refrigerada, vale dinero. El transporte en frío, vale dinero. Todo vale dinero, y cuanto más exijamos, más costará.
Otro de los temas a tratar son las exclusividades. El sector está en pañales y hay cosas que no se entienden muy bien, pero que hay que convivir con ellas. Una de ellas es la exclusividad de algunas marcas con distribuidores concretos. Está claro que la competencia es dura, pero todos los distribuidores no llegan a todas partes, y una sola marca no va a hacer que un cliente haga pedidos enormes solo por ella, así que, señores elaboradores, piensen dos veces antes de otorgar una exclusividad si lo que quieren es llegar a mucha gente, o a unos pocos a cambio de un posible sobrecoste de su producto, derivado de la exclusividad.
La competencia entre distribuidores es otro tema a tener en cuenta. Como en casi todos los escalones del sector, considero que ahora mismo, hay una sobreoferta de distribuidores, más aún cuando la demanda final es tan escasa. Aquí también podríamos distinguir entre grandes distribuidores o importadores, y pequeños distribuidores, o distribuidores que se dedican a producto local. Pequeños distribuidores hay muchos, por todas partes, cada uno luchando por su trocito de mercado apostando por marcas que le gustan y sabe que puede vender. Cuando hablamos del hype, no hablamos de ellos, hablamos de los grandes distribuidores. Esos importadores que tienen que romperse la cabeza para conseguir un poco de exclusividad y llamar la atención de sus clientes. Clientes escasos que se disputan con los otros importadores y que la única forma de llamar su atención es con cervezas difíciles de conseguir y de traer hasta las estanterías, pero que el público final exige, ya sea por postureo, o porque son buenas de verdad. Y viendo lo que cuesta traer una cerveza que te haga sacar la cabeza y de paso tu catálogo del montón, pues creo que es entendible que algunas cervezas se disparen. Pero, ¿esas cervezas tienen el precio hinchado, o cuestan lo que piden por ellas? Pues eso lo tendrá que valorar el interesado en comprarla, ya que el precio final de una cerveza no lo marca el precio de coste, si no todo lo que hay por el medio.
Y por último, desde Birras a Tutti se plantea la duda de si merece la pena traer esas cervezas que luego acaban en contados locales en unidades limitadas. Pues yo creo que sí. Muchas veces merece, y mucho, la pena pagar un poco más por probar cosas que, si no fuera gracias a los distribuidores que arriesgan su capital en traer referencias que les den un reconocimiento en el mercado, no podríamos valorar, puesto que jamás, en la vida, llegarían hasta aquí.